Este letrero (el de abajo) se encuentra en uno de los puntos que hay que parar. Yo tuve la suerte de quedarme en el albergue privado, porque 6 km más adelante se encuentra el albergue público de Borres, que no goza de buena prensa. Herminia vive para los peregrinos a pesar de todo lo que lleva "palante". Buena gastronomía y un buen sitio para reponer fuerzas para la siguiente etapa que es la de "hospitales". No hay mucho que ver, solo disfrutar en el bar, también vimos en vivo y en directo un partido de "bolos celta".
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